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Jay V

[ES] ¡Sólo por hoy!

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3 de Noviembre

 

Salí hace 4 días, volví a mi habitación, a mi casa, con mi familia. Debo decir que habituarse después de dos meses interno lleva algo de esfuerzo. Ya no amanezco rodeado de adictos, con horarios que cumplir, con filas para ir a ducharse. No, hoy hay silencio, ese silencio que da paz, que me hace sentir en paz. 

La presión de la Universidad me ocupa, me motiva y a veces estresa. Pero agradezco que al menos tengo una carrera, que tengo cosas que hacer, que hay objetivos por cumplir. 

Familiarmente las cosas han ido a mejor, lo único que me desestabiliza es mi Mamá. Pero se qué con paciencia, las cosas irán progresando. 

Hace una semana me liberé de casi 8 o 9 años de frustración sexual. Confieso que jamás tuve una relación estando limpio, usualmente lo hacia borracho o mi prioridad era el juego. Alcohol y videojuegos, uno me hacia sentir capaz, lo otro totalmente impotente, sin placer, sin ganas. Esta vez fue distinto, ambos lo pedíamos a gritos y sucedió de la forma más natural. Al otro día sentía que el mundo era bonito, que todo era bello, no había la más mínima muestra de estrés, estaba feliz. Hoy las cosas estan estables sexual y afectivamente. Hoy me siento tranquilo.

Empezaré a escribir mi experiencia como interno y miembro de A.A. De como he combinado el programa de los 12 pasos con los 5 pasos de Game Quitters. Y sobre todo, re ñcordar que esto es por hoy, que sigo siendo un adicto a videojuegos y por tal razón me he conocido más a mismo y me amo.

Si, hoy comienza mi vida, hoy es el momento de cambiar, de construir mi camino.

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Enhorabuena Jay, me emociona que te estés sintiendo así y estés viviendo estas experiencias reparadoras. Como tú dices, son tus primeros pasos en una vida en la que eres dueño de tus decisiones y tienes la oportunidad de vivir y sentir plenamente, sin aditivos.

Ahora tú tendrás que empezar a establecer tus propios horarios y enfrentarte a nuevos desafíos, pero tengo plena confianza en que en tu interior tienes las herramientas y la voluntad que necesitas para superarlos, aunque haya veces que dudes o tengas dificultades, como todo el mundo alguna vez. Sin conocerte y por lo que escribes (y cómo escribes), puedo decirte con total sinceridad que creo que eres una persona muy válida, valiente y puedes cumplir lo que te propongas, sin importar lo que tardes o lo que cueste.

Para todo lo demás, y para lo que necesites, tienes este diario para expresarte con total libertad, y también si tienes alguna duda o cuestión (sobre el foro o alguna cosa concreta de Game Quitters, aunque sea para una traducción) puedes escribirme cuando quieras. Esta comunidad está para apoyarte.

¡Mucho ánimo Jay, sigue así!

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10 de noviembre

No hay deseos de jugar, pero si de escapar como usualmente pasa, ponerle excusas a la vida, a las exigencias, al reconocimiento de que hoy estoy creciendo. 

La Universidad no va tan bien como desearía, no quiero ser el señor perfecto con notas envidiables pero si quisiera sobresalir. Esto no es difícil pero requiere disciplina, me lo propuse y lo decidí, y más que cumplirle a mi madre, es cumplirme a mi mismo. No puedo desistir.

Mi área afectiva sigue ahí en pausa. Pausa activa o algo así. No he aclarado bien lo que quiero y mi mente se haya revuelta. No me preocupa, he procurado disfrutar lo que tengo sin arrepentimientos. Me siento cómodo.

Como propósito debo actualizar mi agenda y llenar un poco los espacios en el día para no dar oportunidad al aburrimiento o el estrés.

 

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19 de Noviembre

Sueño despierto, manejando un personaje y otro, la adrenalina de estar en mis cinco sentidos concentrado percibiendo como me ensimismaba en una realidad en la que perseguía algo tentativamente alcanzable. Las palabras liga, torneo, partida, puntos, etc. me vienen a la cabeza y me pregunto ¿eres tu de nuevo? Si, aquel que huía, que no se motiva, que no actúa, que con piernas prefiere estar como una estatua. Si, ese soy yo, y al vez, quien deseo enterrar. Un día me obsesioné con una meta, y cuando la conseguí, me dí cuenta que era capaz, pero que la meta no me nutria en nada de este lado del ordenador. Si tan solo consiguiera esa misma pasión hoy, no habría porque pensar en el juego.

Pero me convenzo de que es normal, es el proceso de desintoxicación, los sueños, los pensamientos, la nostalgia. Estoy a poco de terminar mi semestre en la universidad. Y eso si que es una meta real, lograr superar cada uno de mis cursos, sentirme satisfecho, sentir que soy útil, que soy suficiente, que soy más de lo que un día creí.

Hoy mi agenda está ocupada de deberes, tengo gente con quien compartir lo que escribo, tengo una familia a la que amo y la confianza en que hoy elijo estar limpio, y solo por eso estoy feliz. Me lo merezco.

 

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El tú del pasado no es un enemigo, solo es un recuerdo. Está muerto, no existe en la realidad, en el mundo físico. Tú estás aquí, el que toma las decisiones a cada momento. No le des poder como si te estuvieras enfrentando a él, como si fuera un igual. Tú eres un hombre, él solo es una sombra. 

Otra de las cosas sobre las que Cam suele hablar (y que... uh, aún no he traducido) es sobre el "mindset", la actitud, la 'persona' que quieres adoptar. Sobrevivimos a nuestras adicciones, y eso es un logro increíble que hace que hoy estemos aquí hablando de hacer algo más y crecer. Pudimos salir porque transicionamos del rol de "Víctima" al de "Superviviente". Eso fue lo que nos hizo superarnos. Somos supervivientes. 

Ahora que aquello ha pasado (porque ha pasado, estamos aquí, en el presente, no importa cuánto tiempo hace, si alguien nos conociera hoy no sabría decir si fue ayer o hace veinte años), es hora de que volvamos a evolucionar. Sobrevivir nos sirve para pasar cada día, para no caer, pero nosotros queremos correr. Así que hay que entrar en el mindset de correr, el de "Héroe" (o como prefieras llamarlo). La actitud de alguien que no solo resiste el día, que no solo sobrevive, sino que actúa, mejora, logra. No podemos dejar de mirar atrás completamente porque es lo que nos recuerda de dónde venimos y adónde queremos llegar. Pero lo verdaderamente importante está delante. Si saltaste un metro de p*ta madre, enhorabuena; ahora si quieres saltar metro y medio tienes que entrar en la actitud del metro y medio. Es el camino lo que nos llena amigo.

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21 de noviembre

Es verdad, es gracioso que me identifique tanto con lo que escribes. De verdad que hay veces que la respuesta que busco está entre las líneas que leo, de tu experiencia y conocimiento. No está demás agradecerte una vez más por estar al tanto de mi, de mi historia y mi existencialismo recurrente.

Hoy es un buen día, he tenido un par de pruebas, me ha ido muy bien, me siento satisfecho. Tendré un par de horas para seguir estudiando, dormir, leer y escribir. No hay mucho que decir, a esperar que esta semana todo vaya perfecto en mi universidad, ya lo difícil paso, así que estoy tranquilo nuevamente.

Agradezco por tener metas, por disfrutar el proceso, por estar orgulloso de mi esfuerzo.

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25 de Noviembre

Me he propuesto generar dos hábitos que iniciaré desde esta semana: Escribir diariamente y organizar mi cuarto en la mañana. Son cosas fáciles de hacer y por tal razón no las hago. Lo leí en The Slight Edge y en el libro de Scott Stossel "Ansiedad". La productividad debe empezar por luchar contra mi pereza y mi ociosidad. Que mejor que hacer cosas que cuestan y que se dejan de lado por que son o muy fáciles o muy difíciles. Comenzaré por algo fácil como escribir, que a veces dejo a un lado por lo repetitivo y carente de interés que resulta mi día a día; a pesar de que tengo miles de pensamientos en cada día. Y por otro lado, madrugar a tender mi cama, recoger la ropa es algo que me cuesta muchísimo a esas horas antes de ir a la universidad. Así que será interesante ver mi disciplina y mi compromiso.

Hoy acompañé a mi hermana a hacer compras de navidad, me sentí tranquilo, fue divertido. Hoy cumplía años una amiga, le compré algo para darle el detalle en los próximos días. Ha habido momentos de ansiedad, de recuerdos por esas calles, pero he sabido aceptar mis emociones para llegar a descansar a mi casa un rato y estudiar.

No he aclarado muy bien mi área afectiva, he tenido sueños relacionados a mi pasado y mi presente, mi sexualidad, mi ansiedad y demás cuestiones que se manifiestan en el subconsciente. Pero escribiré conforme se desarrollen las cosas en mi cabeza, ya que tengo otra prioridad: exámenes y más exámenes. 

Agradezco por este día, por mi familia, por otro día mas libre de juego, por mis compañeros adictos, por tener un hogar, por que mis sentidos se agudizan, ahora soy más atento, escucho, disfruto ver otras personas, mujeres, sentir, abrazar, acariciar, hablar, comer, dormir. 

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26 de Noviembre

¿Cómo me relaciono con otras personas? ¿Qué clase de personas quiero en mi vida? ¿Cómo ha sido mi área afectiva, cómo doy y recibo afecto? ¿Cómo ha sido mi relación con mujeres de mi familia y externas a esta? ¿Cómo reacciono frente a una crisis afectiva, ante los sentimientos negativos, ante la incertidumbre? ¿Me siento preparado para aportar a una relación? ¿Qué es lo que necesito, exijo y busco en una mujer que pueda ayudarme a crecer? ¿Qué es lo que me gusta y que podría dar a conocer de mí que interese a otra persona? ¿Qué tipo de mujer sería la adecuada para una persona como yo?

El concepto de familia que tengo se ha venido definiendo sólo desde el día en que decidí dejar de jugar. Ahí me di cuenta con quien cuento, a quien aprecio, quienes me ayudan realmente. Crecí en un hogar fraccionado, rodeado de mujeres, una Mamá sobreprotectora, un montón de primas, mis hermanas, en mi infancia no fue difícil hacerse la idea, la diferencia entre un niño y una niña, el amor y el odio eran irrelevantes, para mi eran solo personas de colores y tamaños distintos. Hasta mis diez u once años no tuve mayor problema en relacionarme con mis contemporáneos y era el niño consentido de la familia. Era feliz, era triste, era emocional. No supe lo que era una perdida hasta que deje mi primera casa, mis amigos y mi colegio. No supe lo que era una mentira, un engaño y una persona mentalmente enferma hasta que supe lo que era mi Papá.

A mis once años...

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27 de Noviembre

Escribo para sanar, escribo para encontrar respuestas. 

A mi tierna edad de once años estaba yo con mis hermanas limpiando la biblioteca, libro tras libro, hasta que llegamos a una colección de libros incompleta, cuentos clásicos ilustrados de forma genial, pero ¿dónde estaba el resto de libros? Mi hermana mayor respondía que esos libros que hacían falta mi Papá los había vendido para ir a jugar, que el era un ludopata y que por esa razón no estaba con nosotros ¿qué podía saber un niño de casinos, de apuestas, de adicciones? Pero si sabía algo, y es que yo pasé a ser un segundo plano, yo no era la prioridad, mi Papá tenía problemas, mi Papá me había abandonado. Ese día supe que las personas te dejan, se largan, así sin más, no les importas cuando tienen algo en su cabeza que los mantiene inmersos, perdidos. Ese mismo día aprendí a escapar, aprendí a huir de los problemas cuando todo se viene encima, y durante los meses, años siguientes, me rendí ante el hecho de que podía apegarme a la gente. Empecé a aislarme, a tener menos amigos que antes, a reducir mi espontaneidad, mi libertad de darme a conocer, empecé a refugiarme en lo que tenía: nada. O al menos eso es lo que pensaba, menospreciaba lo que ya estaba viviendo, mi familia, mi infancia, mis privilegios, mis sueños. 

Hoy se que ese miedo a que me dejen viene de la mano con mi poca habilidad para generar lazos de amistad, para acercarme a una mujer, para dar afecto sin sentirme expuesto. Los problemas con la autoridad, la rebeldía tardía, la inseguridad, el sexo, la timidez, si, todo aquello fue naciendo desde que comprendí que no tenia un Papá, que no había modelo alguno de hombre responsable, y lo que es peor, que inconscientemente me iba convirtiendo en él por más que lo despreciaba.

Así llegué al colegio, la secundaria, época para olvidar. Intentos fallidos, más y más frustraciones. Y si, videojuegos.

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28 de Noviembre

Hoy se que tenían razón, que soy un solitario que mendiga amor y aceptación. El sexo no llena, es agradable, si, es antiestresante. Pero que buscaba detrás de eso. Emociones, duras emociones. No se que paso contigo, no se si lo eché a perder, no se que te pasa últimamente. Quería buscarte, decirte que hay cosas que siento, otras que evito sentir, que quizás no sea el momento, pero si de exteriorizar lo que siento, no me interesa tu respuesta. Quería decirte que me gustas desde hace un buen tiempo, que no significa más que eso, porque mi estabilidad emocional es casi nula y no podría intentar salir con alguien ahora. Que me encantaría conocerte más, salir sin compromiso, realizar otro tipo de planes. Se que tal vez no soy el prototipo de hombre que deseas, que no soy muy acorde a tus gustos, pero quien lo es. Y no se como te encuentras, no se que ha pasado sinceramente. Me ignoras, juegas a la indiferente y eso no me agrada mucho. No soy de perder mi dignidad por nadie, puedo insistir hasta que sea prudente. Y haré un intento más, solo uno por aclarar lo que ha pasado. No se que quiero, pero si se lo que no.

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Tener claro lo que no quería me ayudó mucho en momentos muy malos de mi vida; es otra forma de saber lo que quieres, pero que no tiene tan buena reputación, como si valiera menos. Dale el valor que se merece a cualquier cosa que te saque de la incertidumbre completa y la desesperación existencial, porque esas cosas valen oro.

Muchas veces relacionamos sentimientos con personas y les asignamos el papel de salvadores, y nos obsesionamos. Muchas veces no es tanto la persona como lo que representa para nosotros, lo que deseamos que signifique para nosotros, lo que nos mueve a seguir buscándolas. Creo que esto te puede llegar a pasar o quizá te haya pasado con las chicas. Las parejas y la gente en general nos aporta Jay, pero no debemos asignar exclusividad como si esa persona y sólo esa fuera a arreglar con su simple presencia nuestros problemas o inseguridades. Cada persona es un mundo y este mundo es abierto, con infinitas puertas y ventanas, en el que la gente puede decidir entrar o salir de tu vida por la razón más trivial, buena o mala, justa o injusta, altruista o egoísta.

Y eso da miedo, porque cuando alguien se nos acerca mucho nos apegamos (lo cual es totalmente normal y humano). Las grandes figuras de la Historia de cualquier lugar o período coinciden en que una de las claves de la felicidad es aceptar la vida como una sucesión de cambios y por eso apreciar tanto el momento presente, porque es un conjunto de circunstancias que nunca más se va a repetir de manera idéntica. Cada día que nuestros seres queridos o amados están junto a nosotros es un regalo, y si en algún momento no lo están, así es y así ha tenido que ser, aunque duela, y muchas veces duele.

Creo que esto te pasó también en cierta manera con tu padre. Dices que te abandonó y desde luego lo hizo, no tiene justificación. ¿Pero no te abandonaste también tú mismo? Él cometió un error, tú lo ratificaste. No encontraste un modelo en él, pero si realmente lo necesitabas podrías haber mirado a otro lado, buscado otro modelo, en tu madre, en tu familia, en tus amigos, en un artista famoso, en quien fuera que sintieras que podía servirte. Pero esos no valían para tí, debía ser tu padre, no porque fuera su responsabilidad natural como el comer o respirar, sino porque tú le asignaste ese rol, y cuando no lo cumplió te sentiste traicionado, estafado.

Mi madre es una persona más bien individualista, con poca tendencia a la espontaneidad afectiva o a dar palabras de ánimo. Yo le asigné ese rol de apoyo emocional porque consideraba que "eso era lo que las madres hacían" y cuando no encajó en él me sentí muy molesto y frustrado. Y todavía me frustra, pero debo entender que las personas simplemente son, y que es mucho más efectivo adaptarse a ellas y liderar con el ejemplo de ser nosotros 100% quienes queremos ser, que vivir una vida larga y resentida porque no actuaron como queríamos o creíamos que debían hacer.

Tus padres y todas las personas de este mundo tienen su camino Jay, y la mayoría para ser sinceros no tienen ni idea de cual es, por eso la gente se equivoca, hace el idiota o cae en adicciones. Tú tienes tu camino, y la gente de tu alrededor puede empujarte en una u otra dirección, pero tu eres quien da los pasos, y tus pasos son mucho más fuertes que las intenciones o las influencias de la gente, para bien o para mal. Tú tienes el poder sobre tu vida. En ti está el poder de ser quien decidas ser. 

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29 de Noviembre

El apego, si, como no tenerle miedo. Y si, lo he aclarado. El error está en una mala comunicación. Soy muy utilitarista, veo a las personas como objetos, y no como seres que sienten. Empatia es lo que me falta. He hablado con ella, me ha dicho que sentía que nuestra relación empezaba a desviarse del camino. Sinceramente, yo solo quería sexo, y ella al inicio quería algo más. Y pude haberlo intentado, pero era imposible, es por hoy algo a lo que no puedo acceder por más ganas que tenga. Sé que lo que he logrado hasta la fecha es un logro, y que debo reconocerme. Porque esto es una clara señal de que me estoy queriendo, me estoy protegiendo, no permitiré una obsesión más como resultado de querer sustituir el juego por algo insano. No otra vez.

Hoy valoro que he conseguido habilidades sociales, que puedo acercarme a una mujer, que soy capaz de ser asertivo. Y se también que si esto lo he conseguido en tan pocos días, puedo conseguir lo que quiera, solo es cuestión de proponermelo. Porque me encantaría tener una relación sana, saludable, que me aporte, que me haga crecer, que pueda admirar, que pueda amar sin depender. Pero por ahora debo amarme a mí mismo sin buscar factores externos que me den lo que yo debería producir internamente.

Hoy agradezco que tengo mi familia siempre presente, mi mejor amiga, mi padrino, mi abstención, mi carrera, mi motivación.

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3 de diciembre

Cuando tenía 13 o 14 años, ya contaba con pocos amigos, en el colegio tenía compañeros a los que escogí por el simple hecho de que compartían mi misma afición. Jugábamos después de clases, después del colegio, luego ya dejábamos de ir a algunas clases, incluso pase a faltar días enteros. Gastaba mucho dinero, lo del almuerzo, lo de las onces, lo del transporte. No era normal que yo sintiera ganas de jugar después de que los demás ya quisieran irse a sus casas a compartir con sus familias, a estudiar o cambiar de actividad simplemente. Con el tiempo fui el denominado bicho raro, el chico tímido sin aspiraciones, con dificultades extremas para socializar. Pero yo no era consciente, los videojuegos me llenaban de algún modo, eran mi escape ante mi falta de sueños, de vocación, de motivación para levantarme. 

Supongo que empecé a ser depresivo desde el día en que mi hermana se mudo de ciudad para estudiar. Ya no tenía esa persona con quien compartir, con quien ahuyentar la soledad. Tenía un par de amigos que seguían insistiendo en planes saludables, jugar futbol, salir a comer, salir de fiesta como adolescentes normales. Mi día a día era asistir de mala gana a un colegio que no me gustaba, amigos o bueno...compañeros que solo se aprovechaban de mi por mi intelecto y mi mediocridad que me facilitaba pasar mis notas sin problemas y ayudarlos a ellos. Luego, el bullying, la intimidación, la exclusión, el estancamiento, no sabía que hacer. Jugar era mi única habilidad, mi única función en la que me sentía retado.

Familiarmente, mi Mamá no sabía nada de mis mentiras, de mi adicción, de mi depresión. Ella llegaba tarde de su trabajo, yo fingía bienestar, fingía tranquilidad. Su impotencia ante un niño que quería ser adolescente, pero no sabía como educar. El sexo, las mujeres, los amigos, los riesgos, todo eso para ella era un tema que no se tocó y obviamente hasta hace poco la culpaba por no haberme enseñado esas cosas, por no ser capaz de darme seguridad. Lo intentaba, es cierto, psicólogos, charlas, pero que niño le gusta ir con terapeutas a esa edad de rebeldía.

No podía seguir así, seguramente hacía falta un Papá, una figura masculina, una mano amiga que me sacudiera de mi ociosidad, de mi pereza y mi insatisfacción. Era un inconforme que disimulaba sus tendencias suicidas, doliente, melancólico y perdido. El vacío se llenaba con más vacío con cada hora de juego. Hasta que decidí dejarlo en mi último año de colegio.

 

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12 de diciembre

La extraño. Miento, extraño el sexo. Soy así, eso era lo que me daba, no era ella, sino el objeto. He de decir que la soledad siempre ha sido un dilema, pues por mi parte me encanta los espacios en los que no hay nadie alrededor, allí, en mi cuarto, música suave, un álbum de blues, una libreta, un bolígrafo y un par de libros. Nada más relajante y fructífero que una pagina tras otra inmerso, perdido y vivo. Pero necesito contacto humano, y es ahí cuando viene la lucha entre el egoísta, narcisista, utilitarista que solo le gusta estar solo y aquel que desea una relación, un abrazo, una voz dulce. Estar a merced de esa incertidumbre que surge cada hora cuando estoy en una relación es insoportable, el solo pensarlo me hace aterrizar: no estoy listo. Pero puedo regalarme amigos, momentos, sonrisas. Nada más saludable que hablar con alguien, escuchar atentamente, desarrollar empatía, interesarme. 

Soy fácilmente ilusionable, enamoradizo, romántico por naturaleza. Eso me hace dependiente, pero también un hombre afectuoso, noble, que puede amar sin generar cadenas. Antes debo volver a mí, gustarme, verme al espejo, ver mi panorama, mi espiritualidad nutrida, es decir, tener pasiones. Me encanta leer, los idiomas, escribir poemas, dedicatorias, diarios, textos. Quisiera volver a jugar algún deporte, tocar piano, guitarra, tener una mascota, estoy obsesionado por tener un siberiano. Volver a aprender a editar en Photoshop. Estoy cocinando, quiero aprender más recetas. Quiero...conocer a mi Mamá. Quisiera conocer esta inmensa ciudad, los museos, los parques, probar nuevas comidas. Viajar por todo mi país, visitar Europa, Estados Unidos, Japón, etc. Y si, enamorarme, aprender a amar a una mujer, ahora libre de frustraciones y miedos emocionales, sexuales o prejuicios sociales. Quiero ser yo, auténtico.

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17 de diciembre 

112 días libre de videojuegos. No es mucho comparado con más de 10 años jugando. Por hoy, estoy tranquilo estando limpio.

Continuando con mi relato. Por allá en mis quince años dejé de jugar Halo2 en la xbox. Ya no jugaba en línea, era libre para reinventarme. Así que decidí que eliminaría cualquier rastro de toxicidad de mi vida, amigos de consumo, juegos de reemplazo, tiempo perdido, familia abandonada. Y lo hice, comencé con ponerme al tanto de mis estudios, hacía mis tareas, asistía puntualmente a clases, me levantaba con energía y estudiaba bastante para los exámenes. Luego, empecé a salir con amigos a jugar fútbol, a  ver películas, a pasar el rato de forma sana. A los pocos meses la relación con mi Mamá iba mejorando, no mucho, pero si eramos más cercanos, pues eramos los únicos habitantes de una casa gigante. Para prepararme para un examen muy importante que decidiría mi futuro en alguna universidad, decidí iniciar un curso preparatorio extracurricular. Ahí conocí a T, una mujer atractiva, una adolescente con las hormonas en su punto más alto. Ella se interesaba en mí, pues yo le escuchaba todas sus historias y sus locuras. En ella encontré el sustituto perfecto ante el abandono de mi hermana. Pues mi hermana se había mudado a otra ciudad a estudiar. Al inicio todo eran rosas, salíamos del curso, íbamos por un helado, charlábamos, hablábamos por teléfono, nos encontrábamos un fin de semana y otro, me sentía en confianza. Paso un mes, el primer beso después del colegio, paso otro mes y ella quería más. Y bueno, yo tenía miedo. No tenía idea de educación sexual, de como tratar a una mujer, de como ir paso a paso, de como hacerla sentir segura.

Un día ella me invitó a su casa, tenía todo planeado desde el inicio. Había invitado a su larga comunidad escolar a una fiesta de fin de semana. Y claro, debía acompañarla, estaba sola, sus padres le había encargado la casa mientras se iban de viaje. Llegué y me sentí muy incomodo, que hago acá. Miré a todos bebiendo y desinhibiéndose. Así que hice lo mismo, pasada una hora, estaba completamente ebrio. T estaba igual. Llegada la media noche, ella me invito a su cuarto y paso lo que debía pasar. Que porque lo hice si no estaba listo. Pues simplemente quería ser el primero, el pionero, el macho alfa. Aquel que tuvo sexo antes que sus amigos, aquel que puede ser socialmente aceptado por la cantidad de chicas que se ha follado. Si "ahora soy grande y tengo novia". Ni siquiera tenía condones, ella en su mesa de noche tenía las provisiones para esa noche. 

Al otro día sentía que había violado a esa niña, pues estaba borracha, lo irracional de mi inocencia. También me sentía violado, no quería hacerlo y pensaba que ella no lo había disfrutado. Años después supe que en el sexo hay que "acabar". Yo no tuve un orgasmo, desde ese momento, nunca lo tuvé en ninguna relación sexual. He de decir que empecé a culpar a Dios, a mi Papá, a la vida misma por mis desgracias. Ya no creía en el placer sexual, ni en el amor y pude crear una barrera enorme ante las mujeres. No volví a tener novia. Le tenía pavor.

Entonces, me aislé, me culpé, me falté al respeto con miles de insultos y auto desprecios. Y si, volví a jugar. Esta vez instalé un montón de juegos en mi PC, jugaba Halo2 en la xbox solo o con compañía, destinaba la mayor parte de mi  tiempo en el computador jugando o navegando en algún portal. No se como me gradué del colegio. Supongo que por ayuda de los profesores. No volvía a buscar a T, me moría de vergüenza sobre lo que pensaría de mi, que no la satisfice, que no la paso bien, que yo era un impotente o poco hombre. Mi  vida social se redujo a un par de amigos de barrio y ya está. 

Quería escapar de esa vida, quería huir de mis problemas, vaya ingenuidad. Sentía que la vida me daba la espalda y el juego me esperaba con los brazos abiertos en mi jaula privada.

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23 de diciembre

Mi primera navidad limpio. Agradezco por eso y por esta semana llena de logros, reconciliación, felicidad y reflexión. La vida está bien así, solo por hoy. 

Gracias.

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27 de diciembre

Los dieciocho.

Pasaron meses, años, ya solo jugaba en mi pc, uno que otro juego de principio y final, de aquellos que completaba al 100%, iba detrás de la historia, descargaba el soundtrack, jugaba las expansiones, secuelas, me hacia un fanboy de cada jueguillo que se me salia de control. En la universidad tenia cero amigos, cero contacto humano a excepción de mis hermanas. Era muy apático, solo me importaba pasar los cursos de forma mediocre y acelerada. Volvía corriendo a mi casa a creerme miembro de una comunidad virtual, de un portal, de algún sitio relacionado a la cultura pop moderna: foros, videojuegos, descargas, etc. Así pasaba la noche, hasta las 3 o 4am, junto con masturbación, pornografía y fetiches raros que desarrollé en la soledad de mi habitación. 

Ya no sentía interés por una mujer, sentía que nada me interesaba, ni el sexo, ni una novia, ni la vida en general, la comida era algo mecánico, algo que tenía que hacer para quitarme de en medio esa "tarea". Me involucré tanto en esas comunidades virtuales que creía que esos eran mis amigos. Que lo que lograba en esos sitios, esa "reputación", era lo único que me llenaba. Ese era mi único espacio de socialización.

Y así, cerrando el 2011, conocí showdown, smogon, po, oh vaya historia con esa absurda comunidad.

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7 de enero

Vivir tres años en uno.

Un día llegué a una comunidad hispana de Pokemon, siempre me gustó los juegos clásicos de NES, gba, etc. Y decidí que quería conocer gente que compartiera mi mismo gusto. Y me volví miembro, me acoplé muy bien. Lo de siempre, aprender para ser mejor, para destacar, fue el comienzo de una historia sin fin. Me gustaba que me reconocieran, sentirme importante y a la vez con ese prestigio nulo por esos "logros" cibernéticos. Un año y medio después era un icono dentro de esa comunidad, organizaba eventos, jugaba mil torneos, me involucré en comunidades extranjeras, hispanas, portuguesas, inglesas. Era ya conocido como un jugador promedio, de aquellos del montón entre millones alrededor de los 10 o 12 foros dedicados al espacio competitivo del juego. Lo que lo hacía adictivo era el nivel de estrategia que implementa el jugador. Algo así como un ajedrez mas complejo y didáctico. Ya por el 2013 era totalmente adicto a este juego. No podía dejarlo. 5 horas las destinaba a crear equipos, a practicar, a socializar con esos compañeros de juego virtuales. Otras 5 horas eran de torneos y competencias en las que me obligaba a participar para sentirme parte.

Recuerdo que tenia amigos de toda Latinoamérica, entraba a skype a llamadas grupales, conocía sus vidas. Tenia cientos de amigos de todo el mundo. Mi cuenta de Facebook real tenia menos contactos que esta segunda personalidad, ese alias que si tenia un objetivo: jugar y ser alguien.

De este lado de la pantalla, mis notas en la Universidad iban de mal en peor, no dormía muy bien, y mi cuidado personal era mediocre. No tenia amigos, novia, nada cercano a una novia. La pornografía y los fetiches me sorprendían demasiado. No era normal no sentirme atraído por alguna chica, o que no tenía habito saludable o un pasatiempo que me llenara. 

La única persona que me llamaba por mi cumpleaños, a preocuparse por mi, era mi madre. Ya mis hermanas seguían su vida, estaban pendientes, si, pero su impotencia o el no saber como meterse en mi vida y mis elecciones, no les permitía hacer algo por mi.

A veces, cuando no tenía internet, tenia que salir corriendo a algún lugar, un cyber, porque me desesperaba no poder estar cerca de una pc.

En mis cuentas, eran 8 o 9 horas de sueño, otras 10 de juego, y el resto comia y estudiaba de la forma más mecánica posible. 

Así, hasta que  a mediados del 2014, en una charla por skype con un amigo español, yo le comentaba mi sorpresa al no verlo tan seguido en los foros, en skype, ni jugando. El me decía que había empezado a jugar League of Legends. Que ahora no tenia tiempo para mas, notaba en la discusión algo de apatía e irritabilidad fuera de lo normal. Le pregunte acerca del juego, y lo único que me respondió fue: "No lo juegues, es una droga y no podrás dejarlo".

Y como Eva a la manzana, fui necio y busque información y descargue el juego.

 

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11 de Enero

El infierno

El 2015 inició y yo ya estaba totalmente enganchado. Las vacaciones hicieron que yo me nutriera de información, de tutoriales, de todo lo necesario para que yo sea ese aprendiz aplicado que llegaría a practicar con el conocimiento debido. Allí me encontré nuevos y viejos amigos de otros juegos, latinos más que todo. Eso me daba un aire de competitividad por ver quien era mejor y quien llegaría más lejos en esos rangos y niveles que LoL maneja. 

Entré a otro semestre de universidad en una carrera que ya menos que nada me interesaba, tenía a lo sumo 3 o 4 cursos inscritos, eso me daba más tiempo para estar conectado y salir menos de casa. Fui haciéndome más retraído, ya poco hablaba, si decía 100 palabras al día era mucho. No tenía ni el mínimo interés en socializar, a pesar de que por dentro me moría por conocer gente real.

La temporada de clasificatorias inició y mi rutina se volvió compulsiva y repetitiva. Llegaba a las 6 o 7 de la noche de clases, comía algo e iniciaba mi ritual. Abría una pestaña tras otra de guías en youtube de algún profesional hispano o koreano, tenía streamings abiertos, tutoriales en texto y en vídeo, un bloc de notas con mi agenda organizada y perfeccionista con todo aquello que entrenaría esa noche, con esos personajes que ya dominaba y los que quería aprender en los próximos días. Estaba condenado por meses a seguir aprendiendo. Y no solo eso, sino que las actualizaciones periódicas del juego me obligaban a mantenerme al tanto cada dos por tres. Eso era un trabajo arduo y desgastante.

No recuerdo bien como salve ese semestre. La mitad del tiempo, aproximadamente 6 o 7 horas las dedicaba a aprender o entretenerme con algún evento del juego, torneos y ligas profesionales, mientras otras 9 o 10 horas jugaba. Jugaba solo o con un amigo de otro país. Así, pasadas las 4 o 5 de la mañana seguía atado a mi silla, con mis manos tiesas, mis ojos rojos y mi espalda amortiguada. 

Pasaron los meses y mi cuerpo paso factura. Cada mes, cada dos semanas, cada cinco días iba a parar a urgencias por una gastritis. Yo me convencía de que solo era eso, un dolor de estomago casual por comer de forma desordenada y desbalanceada. Y sí, evadía el dolor jugando, con un litro de antiacido y pastillas para el dolor estomacal. Juraba que eso era temporal. 

Un día, pasadas las tres de la mañana, con un frió estremecedor, mi internet falló y supe lo que era la ansiedad en su estado más elevado. A esa hora, mirando de lado a lado en esas paredes, me sentía vacío y desesperado, porque no podía acceder al juego, porque todo perdía sentido sin el juego, porque cada revisión del estado de conexión era como un navajazo. Un minuto tras otro pensaba en lo absurdo de la existencia de un joven desorientado, vulnerable y enfermo. No había comida en la nevera, no había nadie alrededor. Mi mente gritaba y sentenciaba lo que yo no quería aceptar: era un adicto. ¿pero cómo? Cómo iba a aceptarlo yo con mi piel pegada a esa pijama color verde militar, con mis 55 kilos de peso, con mi cabello sucio y descuidado, como iba a ser yo un adicto si soy más listo que todos. La internet nunca regresó, volví a mi cuarto, sin sentimientos, sin sueño, solo era yo y esas lagrimas secas que no expresaban ni un pequeño porcentaje de todo el dolor acumulado en mi interior.

Mi hermana uno de esos días, en su preocupación, solo expresaba "pareces un adicto", pues mi rostro reflejaba desespero debido a la sudoración y mis ojos salidos de su órbita. Yo la ignoraba a los pocos segundos, necesitaba acceder a las novedades del día, con la misma rutina de las 30 pestañas en el navegador. 

Cuando salía a comer basura, comida rápida (pues era lo único que podía conseguir a altas horas de la noche), ya no podía pronunciar palabras, había olvidado el tono y timbre de mi voz. Solo señalaba el menú de la comida para que el mesero sepa que era lo que yo quería. Semanas sin hablar, era mi mente la que me torturaba, pues en esos recorridos de mi casa a la universidad o a un restaurante, mis pensamientos solo se destinaban a alguna partida, a algún personaje, a alguna jugada mal hecha que hice la noche pasada, y luego, me asaltaba ese deseo despavorido de muerte, pues creía que solo suicidándome iba a dejar de jugar; no me gustaba mi vida y lo que hacía con ella fuera del juego, entonces, el irme lejos, desaparecer era la única salida para callar esas voces. Ya está, quien me recordaría, quien me extrañaría, había alejado a mis amigos, a mis hermanas y mi madre solo esperaba unas buenas notas y que mágicamente obtenga una esposa y un trabajo digno. 

No me iba mal en el juego, eso era seguro, lograba lo que otros duraban años, yo no tenía talento pero era obvio que con tanta dedicación alcance objetivos de forma eficaz. Eso subía mi ego, me creía un jugador habilidoso y capaz. Llegué a jugar 50 horas en un par de ocasiones, sin dormir, sin comer. Cuando salía de esa jornada extensa de pixeles y estímulos, podía pasar cerca de 12 horas durmiendo. Amanecía con un dolor insoportable en las muñecas y en la cabeza.

Ese era yo, ermitaño por elección, atrapado en ese circulo, sin camino que seguir, sin propósitos, vacío y melancólico, muerto espiritualmente. No intenté suicidarme porque hasta para eso era un cobarde. Solo esperaba que un día postrado en mi cama no volviera a despertar.

En diciembre del 2015, mi cuerpo no pudo más, llegué al limite y visite por primera vez un cuarto de operación.

 

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13 de Enero

Tocar fondo.

Llegó diciembre del 2015, estaba entusiasmado por ir a visitar a mis amigos, por ir a descansar, comer en el hotel Mamá y olvidarme de cualquier ámbito académico. Sí, iba a aparentar alegría y tranquilidad. No pasaron ni dos días y después de un almuerzo familiar, mi estomago empezó a atacar, el dolor ya no era normal, esta vez no hubo medicamento alguno que aliviara. Entones hicieron una revisión más profunda, quizás era apendicitis. Resulta que mi vesícula tenía más de 20 cálculos, pequeñas piedras que se forman por una deficiente alimentación. Era sorprendente ver que tan destrozado estaba ese organo y como no se convirtió en una pancreatitis o peritonitis. El organo era inservible, debía ser operado cuanto antes. Mi navidad resultó ser una tortura, no podía comer bien ni salir con amigos, no podía tomar alcohol, todo caía mal, no dormía bien, me medicaba para poder conciliar el sueño, y solo jugar me hacía mi estadía soportable.

Después de la operación, cualquiera pensaría que yo cayera en cuenta que el juego me iba a matar., que ya había sido suficiente y que mi raciocinio era "no jugar tanto" y cuidarme más. Pues fue justo lo contrario, ya no tenía ese obstaculo de tener que ir a urgencias, de comer a horarios especificos, ya no había dolor físico, entonces, era libre. Eran 16 horas diarías, día tras día, mes tras mes. Ya no asistía a clases, ya me importaba tan poco mi vida por fuera de la PC que solo buscaba objetivos irreales, si, esos de LoL, esta vez llegaría a un rango más alto, era otra temporada, otra actualización, otra interfaz por conocer. Eso si me motivaba. Ahora había empezado a comprar accesorios, ya gastaba dinero real en el juego, dinero que ni siquiera me pertenecía. 

Perdí la vesícula a causa del juego, que más quería perder. Quería morirme pero no sabía como. Un día miré un streaming de un jugador americano, el estaba totalmente ebrio y jugaba con otro jugador profesional; eramos una gran cantidad de personas viendo la transmisión. Hasta que pasada la madrugada, el chico empieza a comentarle al otro que se iba a suicidar en los próximos días, que se iba a quitar la vida, que la depresión lo carcomía y que ya no aguantaba más. Según las reglamentaciones de la plataforma que facilitaba la transmisión, el lenguaje utilizado en el streaming no era apropiado y por tal razón cerraron el canal y suspendieron la cuenta. Este tipo, días después contó su historia de depresión y ansiedad social. Lo cual despertó en mí una identificación y el deseo de imitarlo. Quería elegir un día e intentarlo, esta vez, quería planearlo. 

Más allá de todo, había una esperanza, ese porcentaje de ingenuidad que esperaba que algo mágico pasara y me cambiara la vida. Pero que podría ser. Así que lo decidí, lo intentaría en abril. Me despediría de todos y concluiría mi historia. No pude con mi vida, no pude con esto, y adiós.

Entonces llegó eso que esperaba. A veces, cuando la vida está en peligro, es cuando los ángeles hacen su aparición. No soy muy creyente, nunca fui religioso, pero se que hay un Dios, mi concepto de Dios. Existe un área espiritual en cada persona, en cada lazo que generamos. Pocos días antes de mi intento de suicidio, yo me levantaba a las 6 de la tarde a bañarme y salir a comer. Ese día mis hermanas llegaron a mi cuarto e intervinieron por mí. Me dijeron que no era normal el tiempo que yo dedicaba a jugar, que no estaba asistiendo a clases, que ellas llegaban a dormir y cuando salían a trabajar yo seguía ahí, sentado frente a la pantalla. Y que no era normal que no hablara con nadie, que no sabía nada de sus vidas, que estaban lo suficientemente preocupadas como para contarle a mi Mamá lo patética que resultaba ser mi vida. Yo trataba de negarlo, de ponerme a la defensiva y tratar de manipularlas con la promesa de siempre que "no jugaría más" y que me pondría a estudiar. Pero al final, expresé que me sentía enfermo, que algo andaba mal, que necesitaba ayuda y empecé a llorar. Las lagrimas más agridulces y densas, era mi rendición, era un grito sentido de un niño queriendo ser libre. 

Buscamos sitios especializados en adicciones, psicólogos, grupos de apoyo, un lugar donde puedan ayudarme. Y ahí llegué a la fundación en la cual desperté y volví a ser yo. Pero no fue fácil, claro que no iba a serlo. 

 

 

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21 de enero

Despertar espiritual (O la consciencia por encima)

Escribir sobre este año es mirar la rosa y aún sentir las espinas. Me interné por dos meses aproximadamente, mayo y junio si mal no recuerdo. El entorno no era sencillo, estaba conviviendo con alcohólicos, marihuaneros, heroínomanos, adictos de todo tipo. No había ludopatas, mucho menos adictos a los videojuegos como yo. Me sentía solo por días, mi introversión no me permitió adaptarme de la mejor manera, me proponía el objetivo de aprender a jugar, de no jugar tantas horas, de salir de este problema y priorizar mi carrera. Entonces las semanas se hicieron sencillas, conocí gente, escuche historias impactantes, aunque mi umbral de impresión era muy alto llegué a sentir empatía. Las noches eran pesadillas, no me acostumbraba a la carencia de intimidad, al turno de la ducha, al desayuno en comunidad, al ruido, las voces y la constante vigilancia de mi comportamiento. Soñaba con el juego a menudo, me estaba desintoxicando. Así fue durante mucho tiempo, había ganado confianza al estar compartiendo mi historia, mis perdidas, mi perturbación emocional frente a un grupo. No tuve problemas de convivencia, no me metí con nadie. No tenía mayores urgencias, con decirles que durante todo mi internado jamás me masturbé ni pensé en sexo. Era muy inocente y maleable.

Aún así mi idea era la de salir de ahí con las suficientes herramientas para valerme por mi cuenta en el mundo real. Ya hablaba, ya me reía, ya tenía ganas de vivir. Quería salir a conseguir amigos, a entusiasmarme por mi carrera y salvarla. Estar en otro semestre universitario y desenvolverme intelectual y socialmente en ese ámbito. Quería aprovechar mi tiempo y seguir en contacto con la fundación, quería asistir a grupo, seguir aprendiendo de mi enfermedad. Quería eso y más. Incluso me dí la oportunidad de abrir mi mente y darle espacio a lo que llaman "despertar espiritual". Sin embargo, aunque sentí esa presencia, no escuché bien a mi consciencia.

A pocos días de salir de mi salida, se me propuso quedarme otro par de semanas interno, pues había rasgos de mi conducta que no le convencía al equipo terapéutico, sobre todo el hecho de aislarme y no querer integrarme en un entorno de fiesta, música estrepitosa y gente bailando; debo decir que no soy amante de las fiestas y eventos de este tipo, no me gusta bailar y mucho menos socializar con tanto ruido de fondo. Así que me convencieron, me quedé otros 15 días. Los días que marcaron la prueba que decidiría si me convertiría en un adulto emocionalmente, y fallé, como bien hacemos los niños que no queremos crecer. El amor, las relaciones, las mujeres, la desilusión.

Hubo una ocasión, comenzando el mes de julio, en que se organizó un viaje con todos los miembros de la fundación, internos y conocidos. No tenía opción. Ahí conocí a M. Ella trabajaba allá, tenía tres años menos que yo, era muy tierna y bonita. Era un viaje por carretera de 5 horas de ida y otras 5 de vuelta, así que fue una buena oportunidad de intentar ser social con una mujer, de romper barreras y no cohibirme por el sexo opuesto. No pensé que en 10 horas pudiera atraerme una mujer. Hubo un instante en que ni siquiera la escuchaba, solo sentía. Sentía esa voz dulce corriendo por mi cerebro liberando oxitocina, dopamina, serotonina, era mi hipotálamo un laboratorio químico trabajando sin cesar.

Esos 15 días pasaron volando conociendo a M. Me daba mucho miedo arriesgarme, pero era lo que me aconsejaban, según parecía, el amor como terapia a veces es efectiva para un adicto. Siendo honesto, eso no estaba en mis planes, y no iba a dejar que interrumpiera en mi proceso, así que me distanciaba en ocasiones, quería aclarar mi mente. Además de eso, en pocos días mi Mamá vendría a visitarme, a conocer mi antiguo y mi nuevo yo. Eso me daba pavor. Y como por si fuera poco, tenía ganas de jugar, de revisar mi cuenta, de escapar de esa tormenta de emociones. Entonces, me dirigí a un espacio privado, sin un solo adicto o terapeuta alrededor. Me recosté sobre un sofá, cerré los ojos y entre mi mente y el tiempo, estaba yo torturándome con un sinfín de pensamientos. Quería que esa voz dejará de trabajar, quería respuestas. Así que le hablé a Dios, que quien era Dios, para mi no era más que inventos, era un ateo empedernido. Y ahí estaba el escéptico preguntando "¿dónde estabas todo este tiempo? ¿que no ves que tengo problemas? ¿estas ahí? Necesito ayuda ¿sabes? ahora mismo me asalta este miedo de enamorarme, de perderme a mí mismo, de hacer a un lado las cortinas y que me vean como soy, y esta ese pequeño problemita de mi ansiedad ¿qué voy a hacer? ¿cómo voy afrontar mi vida afuera? esta burbuja no se compara con la vida real ¿y tú que sabrás de eso? vamos, dime algo ¡quiero una maldita señal! ¡quiero paz!". Y así las lagrimas corrieron por mi rostro con inmensa densidad, irreconocible, interesante, sublime. Me había convertido en rendición, escuchaba esa voz interior paternal: "Calma, solo es temporal, todo vendrá a su debido momento, hay una salida y podrás ver el camino conforme perseveres. No te rindas, mereces vivir y por eso sigues aquí, sabes bien que eres capaz, ahora sal y sonríe". No había sentido paz tan descomunal y liberadora en años. Desde ese día llamo a mi Poder Superior (high power para A.A./N.A.) mi Consciencia. Se qué está ahí y no es el típico concepto religioso. Es real, es aquello que va más allá de la percepción de la mente, de desechar la emoción, de un raciocinio sabio, es presente y es tranquilidad. 

Y sí, todo fue bonito, salí de la fundación, ya tenía cerca de dos meses de abstención, y con la abstención vienen los problemas y los obstáculos. M. se convirtió en enamoramiento, ilusión y sufrimiento. Insoportable incertidumbre. A los últimos 6 meses de este año los llamo, como el regreso del monstruo, así estilo Stephen King, como bestia enjaulada sediento de venganza; M. era la triada, era el veneno envasado a punto de explotar disfrazado de un perfume de auto-engaño. 

 

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No he escrito mucho sobre lo que ha pasado estos días, en mi próximo post publicaré las novedades. Ya entré a un nuevo semestre de mi universidad, por tanto, no he tenido mucho tiempo de escribir.

Edited by Jay V
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